jueves, 7 de diciembre de 2017

Hoy hay una marcha y sé que estarás ahí

Hoy hay una marcha y sé que estarás ahí. Hoy hay una marcha y sé que no te encontraré. Entre miles de agremiados vestidos igual, como si fueran habitantes de Norcorea en un mitin, sabré que estarás ahí, desgastando tus suelas, caminando varios metros, haciendo ejercicios involuntarios de cardio, pensando en un mejor salario, en un salario que no te di, pero tu gobierno mucho menos.

Pero piensa, ¿acaso este gobierno te ha hecho feliz? ¿Cuándo te ha llevado flores o serenata o cuándo te ha sacado a bailar en medio de la luna llena con música imaginaria en un jardín sin luz? ¿Acaso te ha dedicado poesías de Benedetti o te ha regalado el mejor de los tintos, los de cosecha antigua fabricados en Italia? ¿Acaso te ha susurrado en tu oído derecho la traducción del enamoramiento al español con dos simples palabras: un "te" y un "amo"? ¿Te ha llevado de la mano recorriendo una larga avenida y ha charlado contigo de los simples detalles de la vida? ¿Acaso ha visto contigo, echado en la cama, una comedia romántica con final cursi en Netflix? ¿O se ha reído a tu lado por una jocosa rabieta del Tuca Ferretti?

Hoy hay una marcha y sé que te acordarás de mí. Porque pides algo justo que todos los que trabajamos merecemos. Pero no llegará porque no hay dinero y si lo hubiera, tu gobierno no te lo daría porque el dinero lo confunde con amor y su amor es más bajo que su autoestima, más bajo que el precio de la gasolina durante la década de los noventa.

Hoy hay una marcha y clamarás por un salario justo, pero en realidad, en el fondo, mientras caminas y tus pensamientos te atrapen, me recordarás, sonreirás y como bipolar llorarás porque descubrirás que estás sola y clamarás imploradamente que yo regrese contigo, porque la felicidad que yo te compartía, te daba más satisfacción, y mucho más dicha, que tu simple salario justo.

Hoy hay una marcha y sé que estarás ahí.

Arturo Borja


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