6 nov. 2017

Chivas y el amor.

"Hace tiempo me enamoré perdidamente de una chica muy guapa, tan perdidamente enamorado que estuve a nada de casarme con ella. Mis decisiones eran tan ciegas como ésta y también escuchar juntos reguetón o la Banda MS, mientras tomábamos algunas copas de tequila en un bar descuidado que nos recordaba los cabaretes de antaño, de esos donde bailaba Olga Breeskin sensualmente al ritmo de su violín y José José cantaba ebrio con su traje blanco, tal como aparece en el L.P. titulado 'Recuerdos'; un bar con los muebles descuidados, algo sucios y rotos y que se quedó estancado en el tiempo".
"Pero no sólo fue la única decisión que había tomado como esos caballitos que me volvían loco cuando me sonreía y de manera inesperada me soltaba un fuerte beso en la mejilla, también LE JURÉ QUE LE IRÍA A LAS CHIVAS PARA SIEMPRE. ¡Qué equivocado estaba! El amor ciego que le tenía, hacía estragos placenteros en mi existencia y me alejaban de la personalidad con la que me había formado; todo por amor. Por amor, sacrificando mi forma de ser a cambio de un alma sometida y sobredotada de oxitocina".
"Finalmente la relación no prosperó por diferencias rotundas en los planes posmatrimoniales, regresé a la realidad. Sí, al principio me dolió y mucho. Ambos nos fuimos por caminos separados y tiempo después supe que se casó con un americanista".
"¡Qué ironía! Al final, la que se terminó equivocando fue ella".
Lo cito porque me lo contó un amigo. 

0 comentarios: