27 mar. 2016

El poder del Bacardí no es para cualquiera.



Cuatro minutos y conserva el aroma, ocho años de añejamiento y un hígado de acero tenían los bebedores en las décadas de los setentas y ochentas. Mis respetos. Aguantaban un ron fulminante, devastador y letal que se ríe del Tonayán porque, todavía, se dio el lujo de proyectarse como una bebida de caché.

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