26 mar. 2016

Batman y Supermán contra los políticos mexicanos.



Por Arturo Borja

Batman y Supermán combaten entre ellos gracias a la intriga de Lex Luthor y finalmente comprenden que la onda no es destruirse, sino unirse para combatir a los entes nocivos que han causado destrucción y muertes en Metrópolis.


Andaré de spoiler. Por ende, si no has visto la película, leerás esto bajo tu propio riesgo.



Sobre el filme.

La película me gustó, pero carece de dinamismo. Hay momentos en los que el suspenso requiere más carga emotiva como en la parte donde la Mujer Maravilla salva a Batman del monstruo creado por Luthor: Doomsday, o en donde Supermán renuncia a luchar después de la explosión del Parlamento.


La música no es tan impactante como la que se mostraba en las cintas de Batman hechas por Nolan. No escuché, en algún momento, piezas que identificaran a Supermán. Aparte, la película estaba cargada de muchas historias: Doomsday, Luthor, Mujer Maravilla, el origen de la Liga de la Justicia, ¿pensé que la Mujer Maravilla venía contigo?, ¿de dónde diablos salió ella?, ¿por qué seguía a Batman?, ¿qué relación hay entre los sueños de Bruce Wayne y salvar una ciudad?, ¿por qué había destrucción y no hallaron a un posible culpable para continuar la lucha y de ahí se recorrieron 18 meses después para otra escena en el Oceano Índico?, ¿qué necesidad había de incluir terroristas para una simple bala? Fueron muchas historias que podían desarrollarse en más películas. Abrumaron la cinta. Nadie se come todo el bufet en una sola comida. Tanto ingrediente en una torta, mucha gente en el metro y tú con ganas de estar sentado (sin albur). Aún así, el desarrollo de la película no es tan malo. Desde mi perspectiva, salva el suspenso.


A final de cuentas, extraigo —ya saliéndome del contexto crítico de la película— y expongo algunos elementos que me llamaron la atención de ella que si se aterrizaran en el plano real, modificarían un poco el plano político mexicano. ¿Qué tiene que ver esto? Pues no está directamente vinculado, pero hay maneras de hacer conexión, aunque sea con el recurso de la imaginación. Por ejemplo:




Martha.

Supermán y Batman tienen algo en común: sus madres se llaman "Martha". Martha fue el fin de la rivalidad y la unión entre los dos súper héroes. Supermán pidió a Wayne que salvara a su progenitora modus terrestre y a él le llegó el sentimiento porque estaba a punto de ser asesinada como su madre. El de Ciudad Gótica prometió a Kent que la salvaría y lo hizo. En otro contexto, sólo imaginen que Supermán le hubiera dicho a Batman, cuando éste casi lo mataba con la lanza de kriptonita, que salvara a otra Martha que estaba en riesgo, pero de apellido Sahagún. Sí, a la esposa de Fox; a ella. El hombre murciélago no lo hubiera pensado dos veces y... ¡a huevo!, no la hubiera salvado y le hubiera encajado la lanza de kriptonita a Supermán. ¡Que se chingue la pinche Sahagún! ¿Quién se cree el puto Supermán? ¿Por qué me pide salvar a esa pendeja? Y ahí se hubiera acabado la película.







El Parlamento.




Se presenta una sesión en El Parlamento (algo así como la Cámara de Senadores) donde se debate si Supermán debiera interferir en salvar a la humanidad, dado que los resultados han sido desastrosos y se han presentado destrucciones y muertes. Cuando la Senadora Finch (Holly Hunter) comienza su discurso, se entretiene con un frasco que estaba a su derecha y decía "Té de melocotón de la abuela". Su presencia le inquieta, lo mueve y pues el té era, en realidad, un explosivo que destrozó el lugar. Todos mueren, excepto Supermán. Se sospecha que él es el responsable, sólo la Senadora Finch alcanzó a observar que el asiento de Luthor como invitado especial, se encontraba vacío. Él dejó la bomba en la silla de ruedas de última tecnología que le había regalado a un ex empleado resentido de Bruce Wayne que perdió las piernas. Lex nunca se apareció en la sesión y a la Senadora, la vida no le alcanzó para denunciar al que en principio parecía su aliado. ¿Qué hubiera pasado si la explosión hubiera ocurrido en la Cámara de Diputados mexicana durante una aprobación del IVA al 20 por ciento o en otra a favor de reformas denigrantes en perjuicio del pueblo mexicano? Seguramente Luthor se hubiera convertido en héroe nacional.


Imagen de Holly Hunter en la película Batman Vs Superman



Flash y el Oxxo.



El súper héroe veloz hace una breve aparición en la película en calidad de civil y revisado por Bruce Wayne en un video que aparentemente fue tomado por una cámara de vigilancia de una tienda de conveniencia mientras estaba de compras y tomaba una botella de leche de un refrigerador que colocó en su canastilla. En eso, se percata de que un asaltante amaga a un cajero y con su velocidad acude de sorpresa, ataca al delincuente, le arrebata un arma y evita el atraco. ¿Cuántos Flash no harían falta para detener la ola de asaltos que lastiman al país y a los cajeros de las tiendas de abarrotes, Oxxo, 7 Eleven, similares y conexas? Eso de que una patrulla de Policía Municipal o Mando Único llegue media hora después, indague y prometa "resolver" la situación, es de tarados. Flash, en un instante, te arregla el problema.





Supermán y Ciudad Juárez.

Desde el Diario El Planeta, Clark Kent observa cómo una niña se queda atrapada en las alturas de una fábrica que se incendia en Ciudad Juárez, Chihuahua. Supermán acude hasta allá y la salva. Varios juarences disfrazados de charros, calaveras y catrinas —era día de muertos— le hacen círculo y lo veneran mientras tiene a la niña salvada en sus brazos. Eso es lo que quisieran los políticos mexicanos: que se les venerara más que al propio Supermán. Lo malo es que carecen de algo que sí tiene El Hombre de Acero en la película. No es la capa, tampoco la capacidad de volar —Peña, todo wey, la tiene con el avión que en el 2018 El Peje venderá—, tampoco sus rayos ni su indestructibilidad, no. Lo que mostró Supermán en esa cinta, a diferencia de los nefastos políticos mexicanos, fue una cosa sencilla pero que a ellos les cuesta trabajo dar: resultados. Supermán salvó a la niña y punto, no hizo tanto alboroto.




Eso es lo que quiere la gente, resultados. Ahora, analizando un poco la simbología de la escena. La película te quiere decir que México es el país de la muerte y la impotencia donde nadie puede hacer nada, sólo Supermán y si le interesara.




Lex Luthor y Carlos Salinas.

Luthor, buen villano (Jesse Eisenberg), aunque si le pones un tú por tú con Loki (Tom Hiddleston), éste se lo lleva de calle. Como todo malvado, el creador del monstruo que combatió a Supermán: Doomsday  —quizá el rival de Kriptón más difícil después de los enemigos que tuvo Christopher Reeve (qepd) en el episodio II— es aprehendido y quedó pelón como Carlos Salinas. 

No sé, tengo la teoría de que ser político pelón en México te da ciertos privilegios de corrupción, impunidad, poder político y económico basado en la relación calvicie-presidencia que han tenido López-Portillo, Echeverría, Felipe Celderón y Carlos Salinas o calvicie-gabinete de Córdoba Montoya o Luis Videgaray, por ejemplo.

Los entes que castigaron a Luthor quizá pensaron: "Es propietario de corporativos poderosos, hace lo que quiere, ataca a los civiles, vive impune, tiene fundaciones, se apropia de recursos energéticos, quiere controlar a los gobiernos para fines privados y es avaro a más no poder. ¡Caray, como que le falta algo! ¡Ah, ya sabemos! Vamos a raparlo para que se parezca a cierto personaje de la política mexicana a quien le gusta hacer las mismas tonterías". La congruencia ante todo.





Clark Kent, periodista desaparecido.



"Muere" Supermán y por obvia razón Clark Kent ya no acude a su trabajo. Si esto hubiera ocurrido en México, ya hubiera sido motivo suficiente para alertar sobre otro periodista desaparecido. Desgraciadamente el nivel de productividad de Kent en El Planeta era muy intrascendente. Tanto así que le daban la oportunidad de redactar notas deportivas en un día, notas que cualquier reportero tendría en 20 minutos. ¿Demasiados privilegios o falta de confianza del patrón hacia Kent que le encargaba labores sin importancia? Si era falta de confianza en el desempeño de un tipo que no era capaz de hacer una nota —aunque su alter ego era el alma que nutría de contenido al diario—, entonces era intrascendente su presencia en el medio. Bueno, al grado que Kent no existía (godínicamente hablando). Por lo tanto, su ausencia no tenía peso, como para algunas autoridades mexicanas no ha tenido peso, la desaparición de periodistas a lo largo de éste y anteriores sexenios. Por poco Lois Lane iba a formar parte de los comunicadores asesinados, irónicamente gracias a un periodista que después "fue desaparecido".



Supermán y sus colores pluripartidistas.


Recuerdo al don que me rentaba una habitación cuando viví en La Barca, Jalisco. Era de los clásicos panistas conservadores y le encantaba juzgar a las personas por sus colores. Por ende, me dio por vestir de negro en muchas ocasiones. Así ya no me decía nada. Un día se me ocurrió mezclar mi traje negro con una camisa amarilla y me dijo: "¡eres perredista!". Él estaba de blanco y me quedé con las ganas de decirle que era el papa. Obviamente no quería ser grosero porque fuera de ello, el tipo era muy amable. ¡Ah, pero cuántos políticos fanáticos no conocemos que gustan de acusar de cierta tendencia partidista a las personas simplemente por los colores que visten en cierto momento! Ya ven a un tipo de amarillo y los panistas le dicen perredista. Ya ven a un tipo de rojo con verde y los perredistas le acusan de priísta. Ya ven a un tipo de azul con blanco y los priístas lo acusan de panista. Su pasión por encima de la razón, situación que comprende el porqué las decisiones políticas, en gran medida, son acéfalas y sin sentido común. Pero eso ya es harina de otro costal. Si nos remitimos a Supermán, ¿qué dirían los políticos si basaran su tendencia partidista sólo por los colores que lleva su traje? Posiblemente Supermán es priísta porque tiene la capa roja, por el verde de la kriptonita y lo blanco de sus dientes. No, tal vez sea panista porque su traje lleva el color azul. ¡No, no, no! ¡Qué tal si es perredista porque la "S" de su capa y el fondo de su símbolo pectoral son amarillos, además su cabello es negro! Así pinches no se puede.



Finalmente.



¿Qué conexiones adicionales podría establecer entre la película y la pobre sátira de la política mexicana? Hasta ahora, sólo esas. Quizá cuando ya haya publicado este post, me llegarían más a la mente. Sólo queda por concluir que si Luthor hubiera vivido en México, seguiría libre y hubiera contratado a Los Porkys de Veracruz. ¡Qué bueno que no fue así! ¿O qué tal si los hubiera usado como lo hizo con el ex empleado sin piernas de Bruce Wayne? ¡Quién sabe!



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