15 mar. 2015

Aristegui




Se veía venir. Carmen Aristegui fue cesada (otra vez) de otro espacio radiofónico informativo. El argumento: usar el nombre de MVS sin consentimiento administrativo para reconocer que el equipo de noticias se sumaba a Mexicoleaks. Empresarialmente eso es un error. Ningún empleado puede usar el nombre de la empresa así por así. Pero los días pasaron y se despidieron a dos reporteros del equipo de investigaciones especiales de Aristegui: Lizárraga y Huerta. Empresarialmente eso también es un error. Los despidieron sin argumento convincente. Bajo el argumento del uso de la marca MVS sin consentimiento administrativo cuando, en realidad, fueron los que ventilaron el despilfarro de la clase del poder ejecutivo, su mar de corrupción con Higa, la famosa casita blanca, reportaje que le pegó duro a Peña Nieto quien, en consecuencia, mandó a su esposa a dar explicaciones que, a manera de regaños, divulgó en un video. Como si fuera malo exigir en qué se gastan el dinero público, como si fuera malo decir que no queremos ser una bola de agachados. En fin.

Pasan días, le modifican el contrato a la periodista donde el personal perteneciente al área de noticias ya no cuenta con la libertad informativa que lo caracterizaba. Donde ahora, toda información tiene que ser supervisada por el director de noticias para ver si puede pasar o no, lo que derivó en la renuncia de la periodista. ¿Su salida tendrá que ver con la incorporación del abogado de la familia Vargas como coordinador de comunicación social de Peña Nieto? El tiempo lo dirá. Lamentable si desde Los Pinos se dictan los contenidos informativos para MVS. Lo mejor, desde mi óptica, sería que el 102.5 regresara a ser grupera. ¿Para qué tanto pedo?

En radio, tener a un personaje como Aristegui representa la entrada de bastantes ingresos publicitarios. Por ese hecho, varios radiodifusores pelearían por ella, pero también es la piedrita en el zapato del actual sistema, por lo que varios radiodifusores no pelearían por ella. A ver qué puede más. Si incorporarla "blindada" por una administración radiofónica o, de plano, que se meta de lleno a la difusión de su periodismo en plataformas independientes, medios cuyo poder de convocatoria es amplio, de acuerdo al uso y potencial de popularidad de las personas que divulgan el mensaje. Si Werevertumorro ha logrado impactar en redes sociales haciendo comedia simple, ni modo que Aristegui -si es que se decide- no logre tener el mismo impacto haciendo el periodismo que le conocemos.

Manifiesto mi solidaridad con ella y pues no me preocupa que haya sido despedida de su espacio. Los grandes periodistas han sobrevivido a duros sexenios y han sacado medios que siguen divulgando el foro de expresión periodística que lo convencional no exhibe. Estoy seguro que Carmen, pronto, muy pronto, podra hacer algo similar a Scherer cuando fue suspendido por Echeverría. 

Queda por esperar qué sucede. Ella no se quedará callada.

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