20 feb. 2015

Mejor héroe que periodista.



¿Qué tendrán los creadores de algunos conceptos culturales pop (por así decirlo) contra la carrera de comunicación o periodismo que cuando la incluyen en sus contenidos, casi casi nos quieren decir que si nos dedicamos de tiempo completo a ello, terminaremos bien jodidos y por ende, será necesario buscar otras vías de sustento. Pondré tres absurdos ejemplos.

1. Supermán.

Clark Kent se dedicó a reportear para el diario "El Planeta" donde pasaba como un godín cualquiera. Su momento de consolidación se produjo bajo su alter ego. Es más, tan amolado el oficio periodístico que Superman era el que alimentaba de contenido las publicaciones de su colega Luisa Lane.



2. El hombre araña.

También trabajaba para un diario y su director se reía de él. La única forma para sobresalir fue actuando como súper héroe. Peter Parker se dedicaba a sacar fotos, pero nadie lo pelaba, ni siquiera las chicas para una sesión de modelaje en algún rincón oscuro de la sociedad. Su única forma para sobrevivir: con un pinche picón de araña que dé poderes (y no eran de Viagra). No había de otra. Era más chingón darle un madrazo a Octupus que tomarle una foto para la primera plana.



3. Anastacia Steele

Estudiante de periodismo que acude a la oficina del Sr. Grey por una entrevista. ¿Qué le dejó su carrera?: ¿un Pullitzer?, ¿la incorporación a un importante medio de información?, ¿el reconocimiento del gremio periodístico juvenil? Ni madres. Grey la terminó contratando pero no por motivos periodísticos sino por la belleza que la chica del vocho azul se cargaba. Es más, el carro le terminó dejando más lana cuando Grey le encargó a sus chalanes que lo vendieran.



¿De plano así ven la carrera los que se dedican a hacer películas? No hay futuro.

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