26 jun. 2014

¿Qué falta para tomar conciencia de lo que nos ocurre en un entorno de clase política podrida?

Obras malhechas (línea 12 del metro); una diputada postulada por un partido de izquierda cuyo actuar es más neoliberal que el propio salinismo. Mientras tanto, en el ámbito local, un presidente municipal que afirma que Morelia es segura cuando ocurren asaltos a bancos, comercios y ciudadanos a plena luz del día, dinero que se encamina a la policía para que sus miembros le paguen sus cuotas al jefe; gobernador con año y medio de contrato que actúan como empleado del mes y no como líder de una entidad, bajo el auspicio y órdenes del virrey que designa a su pelotón; un ex gobernador enfermo que tuvo a un estado más enfermo (un médico requiere estar sano para que pueda curar al enfermo, dicta el sentido común); cosas que han ocurrido mientras recorro mi trayecto sobre una avenida cuyos carriles son impecables pero sus laterales, deplorables (la realidad es lo que "la cúpula" ve en el centro y no en el todo, ahora entiendo).

Me encanta el futbol, pero el futbol no tiene la culpa (nadie culpa a los alemanes de estar emocionados con su selección porque su gobierno hace transas, ¿verdad?); la culpa es de aquel, de aquellos que amputaron el ánimo de la sociedad por salir adelante, que amputaron la motivación, que mutilaron el deseo de hacer las cosas por vía honesta, de aquellos que engañaron con la argucia de enseñarte lo bueno cuando en realidad fue lo peor y lo asimilaste como lo mejor, de aquellos que ni siquiera te han dicho que con hipnosis olvidas el sufrimiento tanto que cuando se ve, es divertido, de aquellos que por miedo creen nos dicen que estamos mal cuando nuestro mal, es por su bien y nuestro bien, es su muerte. ¿Qué falta para llegar a nuestro bien cuando nuestras ánimas han sido destrozadas?

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