19 may. 2012

Topes y catorrazos: El Diablo es el maestro.


Topes y catorrazos

El Diablo es el maestro.

Por Arturo Borja

Queridos seres mortales, aficionados al deporte de los costalazos, bienvenidos a otra nueva columna donde comparto con vosotros un poco de lo que mucho nos apasiona y no es aquellito con la chicuela, no.

Cabe el comienzo con el 15 de mayo, donde todo México celebró el día del maestro, ser fundamental en toda área del conocimiento y forjador de profesionales (excepto la Elba Esther que ha formado pura madre y no del convento). En la lucha libre reconocimiento especial al buen maestro lagunero Blue Panther, pero especialmente al más grande maestro que ha tenido esta disciplina: Cuauhtémoc “Diablo” Velazco.

Dondequiera que esté, Velazco forjó figuras de talla mundial como Atlantis, Bestia Salvaje, El Faraón, Xavier “El Monarca” Cruz, El Satánico, Los Hermanos Dinamita (Cien Caras, Máscara Año 2000 y Universo 2000), Ringo Mendoza (¿quién no recuerda esos épicos combates contra el Perro Aguayo y el Fabuloso Blondy?), Cachorro Mendoza, Apolo Dantés, Emilio Charles “El rey del beautiful”, así como los ya fallecidos Oro y Abismo Negro.

Debido a su deficiente peso, Don Cuauhtémoc no pudo destacar como un luchador estelar; sin embargo su experiencia y conocimientos los transmitió a sus pupilos quienes se encargaron de que la lucha mexicana siga siendo una de las mejores del mundo. Y vaya que para un profesor no existe mejor logro que ése: que sus muchachos destaquen al grado de ser leyendas vivientes, al grado de que ellos mismos expandan su filosofía, su escuela. ¡Qué mejor ejemplo pudo tener como alumno el gran “Diablo” con nada más ni nada menos que Mil Máscaras, el mejor luchador mexicano de todos los tiempos a nivel internacional!

En público, Don “Diablo” se dedicó más a la “refereada”, pero fuera del ring era exigente con sus aprendices. Así que, aunque sea un poco tarde, va un pequeño minihomenaje a un MAESTRO (así, con letras mayúsculas) de vocación, de esos que hacen falta en nuestro país, de esos que no se preocupan por reservar su puesto ante el temor de que otro lo supere y lo despoje del mismo. Ésa es una idea muy errónea. Conozco profesores que no desean compartir sus conocimientos porque creen que los alumnos aprenderán más que ellos y los dejarán sin chamba. Creo que (durante el tiempo que di clases me di cuenta de ello) uno como profesor no debe guardar los secretos del conocimiento; al contrario: debe expandirlos y mientras más se expandan, más se fortalece la filosofía, la escuela, la ideología, la estructura o lo que se comparta. Por mencionar algunos ejemplos tenemos a nuestra lucha mexicana, las bandas sinaloenses, el fútbol de Brasil o los grupos musicales ingleses. El conocimiento se expande y más gente es exitosa en sus actividades.

¿Qué dejó el “Diablo” como legado? Si Don Cuauhtémoc no hubiese impartido su conocimiento, posiblemente no estaríamos hablando de un Místico (Sin Cara), luchador que técnicamente fue pulido por su alumno Daniel López “El Satánico”; no estaríamos hablando de una superestrella de la WWE como Alberto del Río, luchador que recibió la teoría de su tío Mil Máscaras y su padre Dos Caras Jr.; no estaríamos hablando de un Carmelo Reyes ni recordando la épica lucha donde apostó su máscara contra Rayo de Jalisco Jr., tampoco estaríamos hablando de Atlantis, leyenda viviente que ha ganado las máscaras de gladiadores de renombre como Mano Negra, Kung Fu y el Villano III ni mucho menos estaríamos hablando de las mejores luchas mexicanas de todos los tiempos.

Es por ello que a través de estas letras y dondequiera que se encuentre, le digo al gran maestro: gracias por compartir sus conocimientos a los luchadores en beneficio de nosotros los aficionados que nos hemos deleitado con excelentes combates hechos orgullosamente en México.
Ojalá haya más profesores así, no solamente en la lucha sino en toda actividad. Finalmente si el esfuerzo de conjunto entre el Sr. Velazco y sus pupilos dio resultado y fortaleció el nombre de la lucha libre mexicana, ¿por qué no hacer este esfuerzo conjunto en otras actividades? Si esto fuera así, se hablaría de un país más productivo y destacado.

Alabado sea Don Cuauhtémoc “Diablo” Velazco quien en 1999 falleció, pero que sus enseñanzas siguen más vivas que nunca.

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