6 ene. 2012

Los reyes magos llegaron pobres: se gastaron el dinero en chelas y putas.

Los reyes llegaron pobres. Se gastaron todo el dinero en chelas y putas,  hija.

   Ésta es la historia de una niña que le pidió a los Reyes Magos una muñeca Beauty Crazy (juguete carísimo y de edición limitada). Su padre ganaba muy poco como obrero en una fábrica. Su esposa, burócrata que tenía sometida a su esposo, constantemente le advertía que el que tenía que hacer el gasto del juguete para el 6 de enero, era él; pese a que la señora era la que sostenía la casa, gracias a que ganaba mucho más que su esposo.

   El señor estaba un poco angustiado porque su esposa era muy avara con él y a veces también con la niña; pero la señora no dejaba a su marido porque lo tenía sometido como una chava de comercial de desodorante "English lady". Finalmente el sometimiento a su marido la tenía contenta, mucho más que la conformación de una familia.

   La niña, además de la muñeca, también solicitó otras dos más y un juego de tazas, pero era muy noble y con un simple regalo se conformaba.

   Llegó la noche del 5 de enero y el señor estaba preparándose para salir de su trabajo e ir a la juguetería o al tianguis, a donde fuera, para conseguir los regalos de reyes magos para su niña. Su esposa le habló por teléfono y le dijo: "más te vale cabrón que llegues con lo que te pidió la niña; de lo contrario, mañana no entras a la casa". El señor, angustiado, le rogó a su esposa que no fuera así con él. Ella le amenazó con que si no le traía los regalos, lo dejaría.

   Se la pasó por toda la ciudad buscando dicha muñeca y no la encontró. De repente se encontró en el suelo un volante que anunciaba muñecas sensuales con bailes cadenciosos y pensó: "¡Ahí podrían vender el regalo de mi hija!" Y se fue para allá.

   El marido fue muy bien atendido por varias chicas que le bailaron, le echaron privadines y aparte lo chiquearon como su esposa hace tiempo no lo hacía. Él preguntó por muñecas y le llevaron las que quiso. Se llevó a una bailarina pensando que era la versión original de la muñeca Beauty que le había pedido su hija. Llegó a la casa bien pedo, le abrió su esposa y muerta en celos los corrió a los dos. El señor estaba feliz porque su esposa ya no lo tendría sometido y la bailarina lo mantendría. Por fin terminó su infierno.

   Al día siguiente, la niña, muy triste, le preguntó a su mamá:

- Mami, ¿y los Reyes?
- Llegaron pobres, hija. Se gastaron todo el dinero en putas y chelas.

   La niña se echó a llorar, tomó una combi y abandonó a su madre.

   Fin de este cuento tan pinche; tan, tan.

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