31 oct. 2011

La muerte del osito Bimbo: el Undertaker lo mató.




Andaba un día el osito Bimbo como espectador en el Palacio de los Deportes. Fue a ver las luchas de la WWE. Estaba emocionado porque vería a las divas y a su gran amor platónico John Cena. Lo amaba tanto que cuando fuera grande quería ser como él.

Papas, chelas, palomitas y hartos hot dogs se despachó el oso para acompañar la función. No tenía llenadera el cerdo, perdón, el oso. Por si fuera poco, tenía en sus charolas algunos panecillos integrales para acompañarlos con cajeta, miel y ¿chocolate? ¿Quién demonios se llevó el chocolate?

El oso observó que un tipo que se encontraba en la primera fila tenía la botella con chocolate; así que procedió a enfrentarlo para recuperarla, hecho que no pudo concretar porque el tipo arrojó la botella a un costado del ring. El osito saltó la valla de protección que divide el área del cuadrilátero con el público, accidentalmente pisó la botella, se cubrió todo el cuerpo de chocolate, el Undertaker pensó que era su acérrimo rival Mark Henry, lo confundió, le aplicó la tumba rompecuellos (piledriver, martinete), le rompió las cuerdas cervicales y lo mató.

Inmediatamente sonó la campana, el anunciante decretó la victoria del del enterrador, la gente se fue y el oso ahí se quedó. Tan, tan. Este cuento se acabó.

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