15 may. 2011

Hace años no me pasaba por la cabeza ser profesor.



   Corría el año del 2005, el profesor Jorge Barajas me daba clases de promoción en la maestría de publicidad de la universidad. Me tocó una exposición sobre una propuesta promocional para una marca comercial. Se me ocurrió hacerla sobre suavizantes para ropa. Durante la exposición, el profesor me comentó: "deberías de ser profesor, explicas muy bien tus argumentos. Habla con Bretón". En un principio me dio risa lo que me comentó. Obvio, no demostré lo que pensaba aunque tenía ganas de decirle: "Maestro, con todo respeto, no manche". En ese tiempo no me imaginaba como impartidor de conocimiento en un aula.

   Casi dos años después, Azucena, una ex compañera de la universidad, me invitó al instituto donde daba clase para impartir una conferencia sobre radio. Irónicamente yo no sabía de qué platicarles a sus alumnos, pues en ese momento me encontraba retirado del medio. Finalmente llevé la conferencia y me encantó la forma como la expuse. Saliendo de clase, Azucena me dio un "aventón" a mi trabajo y durante el trayecto le pregunté si existía la posibilidad de incorporarme al instituto. La verdad, la conferencia me había encantado. A partir de ahí, la "espinita" de la docencia estaba puesta en mi mente.

   En agosto de 2007 debuté como profesor de publicidad con un escaso grupo. Eran puras mujeres, algo maquiavélicas. La verdad lidié un poco durante ese año, pero la libré. Al siguiente, tuve otro grupo fabuloso que me produjo trabajos y resultados excelentes. Posteriormente continué con mi tercera generación del instituto, pero el proceso fue incompleto. Amigos y conocidos me comentaron que había una vacante para profesor de radio (mi fuerte) en la UVAQ. Aprobé la permanencia por lo que decidí abandonar el instituto IESCAC.

   Entré en septiembre del 2009. Ya un poco avanzado el ciclo escolar. En un principio fue complicado manejar dos grupos numerosos, pero fui estudiante de ahí y la forma como conviven los alumnos no ha variado mucho. Hasta parece que se hereda de generación en generación y así fue como me fui involucrando con la clase, sus inquietudes y se produjeron muy buenos resultados. Me agradó la forma como trabajé con ellos y les guardo, hasta la fecha, un gran cariño.

   Por último, la generación que actualmente instruyo, en mi materia de radio, dio un fruto: un premio nacional en categoría spot de radio para una asociación civil. El primer logro que obtienen mis alumnos gracias al esfuerzo puesto de su lado y la enseñanza impartida en cada clase. Resultado que me puso muy contento.

  Hace diez años si me hubieran preguntado si quería ser maestro, ni lo hubiera imaginado. Hoy, sólo digo, que es un oficio hermoso. Doy gracias a Dios por poderlo impartir.

  Sí hay futuro y son ustedes mis queridos pupilos.

  Feliz día a todos los profesores que se esmeran con pasión y se preocupan por enseñar a sus alumnos.

2 comentarios:

Dulce R. dijo...

que lindo! Amé eso de si hay futuro y GRACIAS por las felicitaciones :'(

Arturo Borja dijo...

:)