14 may. 2011

Ese lindo amiguito llamado ego

El ego. Ese susodicho tan falso que nos hace sentirnos pseudoverdaderos y superiormente valiosos. No somos nada, pero la ley de la atracción nos dice que somos todo. ¿A quién creerle? El concepto moderno de belleza está ligado a la delgadez y cuando me enamoro de una chica que no cumple con ese estándar voy en contra de mi autoestima; peor aún: ellas son bellas sin quererse, haciendo énfasis en la obsesión autodestrutiva dejando de comer. No entiendo. ¿A quién creerle?

El ego. Ese ente que nos hace sentirnos ricos sin tener dinero o aparentar lo que no somos haciendo como que somos. Esa charola mental que nos defiende del dizque mal y nos excluye de lo prohibido: aunque a veces estamos más inmersos que los afectados. Por ejemplo gordas que critican gordas por ser gordas mientras degustan helado o moralinos que critican el sexo mientras compran Mont Blanc o tangas; borrachos que critican las adicciones mientras gobiernan con estados alterados de la conciencia etílica o señoras que se enamoran del cura porque su perversión es santa. ¿A quién creerle?

El ego, ese lindo amiguito que nos hace sentir que todo lo que hacemos es lo mejor y está bien. El ego. El muy simple ego. Nuestro lindo amiguito ¿o no? ¿A quién creele?

0 comentarios: